11 de marzo de 2012

La mayor reserva de agua del universo


Dos equipos de astrónomos liderados por científicos del Instituto de Tecnología de Californa (Caltech) han descubierto la mayor y más lejana reserva de agua jamás detectada en el Universo. La masa de agua encontrada equivaldría a varios billones de veces la de toda la existente en la Tierra.
Concretamente, la cantidad de agua supondría 140 billones de veces la suma de todos los océanos terrestres o unas 100.000 veces la masa del Sol. Para Matt Bradford, científico de la NASA asociado a Caltech, "esto es otra demostración de que el agua es omnipresente en todo el universo, incluso en sus etapas más tempranas".
La masa de agua ha sido encontrada en forma de gran anillo de vapor alrededor de en un quásar a una distancia cercana a los 48.000 millones de billones de kilómetros de distancia. Dicho quásar está situado a 12.000 millones de años luz de la Tierra, por lo cual, lo que ahora se está divisando ocurrió en realidad cuando el Universo tenía 1.600 millones de años, menos de una décima parte de su edad actual.

El telescopio ALMA abre los ojos a los investigadores

El observatorio astronómico terrestre más complejo del mundo, el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), acaba de abrir oficialmente sus puertas a los astrónomos. La primera imagen revelada por este telescopio ofrece una imagen de una galaxia imposible de obtener con los telescopios que observan luz visible e infrarroja. Miles de científicos de todo el mundo han competido para estar entre los primeros investigadores que podrán explorar algunos de los más oscuros, fríos y ocultos secretos del cosmos con esta nueva herramienta astronómica.

alma-1Alrededor de un tercio de las 66 antenas de radio previstas de ALMA –por ahora ubicadas a solo 125 metros de distancia entre sí, aunque su separación máxima puede alcanzar los 16 kilómetros– forman el creciente conjunto instalado actualmente a 5000 metros de altura en el llano de Chajnantor, en el norte de Chile. Pese a estar aún en construcción, ALMA ya es el mejor telescopio de su clase, como lo demuestra la extraordinaria cantidad de astrónomos que ya ha solicitado tiempo de observación con ALMA.

29 de enero de 2012

El agujero negro, una futura fuente de energia

Dado que nuestra galaxia rebosa de planetas, debería ser el hogar de innumerables civilizaciones extraterrestres. A menos que, a través de un giro perverso en la naturaleza, la vida inteligente esté evolutivamente estancada.  Pero seamos optimistas y asumamos que una fracción de dichos mundos alcanza el estatus de anfitrión de una “súper-civilización”.
Esto fue descrito en 1964 por el astrónomo ruso Nikolai Kardashev, quien planteó como hipótesis que una civilización de “tipo III” controlaría la producción completa de energía de una galaxia. (Nosotros no hemos alcanzado del estatus “tipo I” porque no hemos utilizado la fusión nuclear ni hemos construido una flota de satélites de energía solar.)  Pero, ¿por qué debería una súper-civilización ser tan voraz en cuanto a consumo de energía? Y, ¿cómo aprovecharían la energía de una galaxia completa? En primer lugar, una sociedad muy avanzada debería necesitar una gran cantidad de energía para alimentar una rápida ola de colonización, ambiciosos proyectos de astroingeniería, y crecientes poblaciones. La tecnología verde puede llegar lejos. 

Planetas sin órbita, a la deriva en el inmenso universo...


El año pasado, un equipo de astrónomos informó que los planetas extra solares pueden superar en número a las estrellas en nuestra galaxia por un margen de casi dos a uno, y que tres cuartos de esos mundos probablemente están flotando libremente en el espacio, sin estar ligados a una estrella. Los científicos especularon que muchos de estos planetas sin hogar fueron expulsados de sus sistemas solares padres como resultado de órbitas gravitacionalmente inestables.
Sin embargo, nuevas simulaciones de computadora atribuyen el hecho a causas más exóticas. Una posibilidad es que las estrellas literalmente empujan los planetas al espacio interestelar después que los soles llegan al fin de sus vidas normales de quema de hidrógeno y comienzan a expandirse y convertirse en gigantes rojas. Otros escenarios involucran perturbaciones gravitacionales, ya sea causadas por el paso de estrellas, un sistema solar entrando y excitando los brazos espirales de nuestra galaxia, o incluso por interacciones con las densas nubes moleculares. Pero la razón más probable, informan los investigadores en un artículo aceptado para ser publicado en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, es que estos planetas extrasolares simplemente serían eyectados por las fuerzas gravitacionales que resultan cuando sus estrellas madres se empujan unas a otras dentro de los compactos cúmulos estelares donde se cree que se forman la mayoría de las estrellas.